El mono, la profeta y el éxodo chapín

MONO

/ Le dedico esta columna, con mucho cariño, a la esposa de Don Álvaro, Patricia de Arzú. /

Que los accidentalmente poderosos usan la religión como instrumento folklórico para la protección de sus privilegios inmerecidos no es nada nuevo. La esposa del alcalde de la Ciudad de Guatemala lo hace todos los días. Hoy quiero llamar su atención a una historia muy reveladora, en el libro de Éxodo, capítulo 32.

En mi Biblia dice así:

“Viendo el pueblo que Iván tardaba en descender del monte con sus pruebas en contra de Sandrita, se acercaron entonces al Cacif y le dijeron: levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Iván, el varón que nos sacó de la tierra corrupta, no sabemos qué le haya acontecido.

Y el Cacif les dijo: apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a los voceros del Cacif, quienes los tomaron de las manos de las clases medias urbanas, e hicieron de ellos un mono de fundición.

Entonces dijo el concilio cacifero: Guatemala, este es tu dios, que te sacó de la tierra comunista. Edificó el Cacif un altar delante del mono de oro y dijo: mañana será fiesta para el cacifismo neoliberal y el progresismo moderado. Al día siguiente madrugaron y presentaron ofrendas de tolerancia a la corrupción light y a los diálogos superficiales.

Y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse en su esclavitud y su síndrome de Estocolmo colectivo.

Entonces la Embajada de Estados Unidos dijo a Iván: anda, desciende de la ONU, porque el pueblito que sacaste de la tierra corrupta de Baldetti se ha corrompido otra vez con Jimmy. Pronto se han apartado del camino de la corrupción moderada que yo les mandé. Se han hecho un mono de fundición de oro, y lo han adorado, y le han ofrecido adulación, y han dicho: patria del criollo, este es tu dios, que morongueó a los de la sexta. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma, y de ti y Thelma yo haré una nación grande, con corrupción solapada.

Entonces Iván fue a Washington en presencia de Trump su Dios, y dijo: Oh great America, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu finca, de donde tú ya sacaste a Árbenz y Arévalo con gran poder y mataste a Meme Colom con mano fuerte? Tengo un plan más sutil, con muchas alianzas y prosperidad.

Y volvió Iván y descendió del monte de las Naciones Unidas, trayendo en su mano su nuevo mandato de la CICIG. Y el mandato era obra del Departamento de Estado, y la escritura era escritura Trump.

Y aconteció que cuando llegó él al campamento y vio el mono de oro y las danzas de mediocridad, ardió la ira de Iván. Y tomó el mono que habían hecho, y lo quemó en el fuego del antejuicio, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Guatemorfosis.

Y dijo Iván a Jimmy ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has permitido y estimulado sobre él tan gran pecado? Y respondió Jimmy: no se enoje mi señor, tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal, pues la corrupción es normal. Me dijeron: haznos alcaldes endiosados que vayan delante de nosotros, porque a este Iván, el varón que nos sacó de la tierra corrupta, no sabemos qué le haya acontecido.

Y yo, Jimmy Morales, les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y con la ayuda del Cacif, los genocidas y los narcos se los robé, y lo eché en el fuego, y salió este mono. Y viendo Iván que el Cacif estaba desenfrenado, porque la injusticia ­ordinaria, constitucional, electoral y legislativa lo habían permitido, se puso Iván a la puerta del campamento, y dijo: ¿quién está por la CICIG y el neoliberalismo anónimo? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de la progresía moderada, y les dijo: así ha dicho Estados Unidos, el Dios de Guatemorfosis: poned cada uno su odio, envidia y prejuicio sobre su muslo; pasad y volved de puerta en puerta por el campamento, y corromped cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Pero no sean obvios, con escuela.

Entonces volvió Iván a Washington, y le dijo a Rex Tillerson: te ruego que, aunque este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron un mono de oro, les des otra oportunidad bajo el liderazgo de la CICIG, Thelma y el MP. Y Rex respondió a Iván: Al que pecare contra mí, contra Trump y contra el sistema colonial, a éste sacaré de las elites. 

Ve, pues, ahora, lleva a este pueblito a donde te ha dicho Trump, mientras preparamos la siguiente movida. He aquí mi visto bueno irá delante de ti, pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos cualquier desafío al neoliberalismo extractivista.

Y vino la CICIG e hirió a las élites fanáticas porque habían hecho un mono de oro para exaltarle con cinismo, con lo que se robó el Cacif.

Pero el mono ha sido señalado, quemado y disuelto, no como el oro, sino como el barro.”

Bendiciones, doña Paty.

 

 

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Vandalismo Caciferiano

Columna no publicada en Siglo 21 el domingo 20 de Noviembre de 2016, en lo que fuera mi espacio “Contrahegemónik”.

¿Sabía usted? Que el término “vándalo” viene de las tribus germánicas que invadieron Roma hace unos 1,500 años. O sea que, si nos detenemos a pensarlo, es más vándalo el virrey Álvaro Arzú, con su corazón distante, su tez foránea, y su saqueo-como-estilo-de-vida, que los locales que trabajan con las migas que caen de la mesa del virrey.

Cuando un reducidísimo grupo de ricos, privilegiados y poderosos se sientan en una falsa mesa redonda para determinar el devenir de los que nacen sin suerte -condenados a no tener oportunidad y a ser excluidos del sistema político- estamos no ante una democracia debilitada, sino ante un cacifismo hegemónico en permanente proceso de reconsolidación. ¡Eso sí! Cuando hay batallas campales que librar, son los pobres quienes luchan contra los pobres para indemnizar los caprichos de los de arriba. ¡Ve, qué de a… ! (La imagen aquella de la mujer defendiendo su derecho a sobrevivir frente a la policía municipal, viene a la mente).

El estado social, querida lectora, sigue cooptado. No en realidad por los títeres de turno, sino por el estado neoliberal caciferiano fundado en 1985, con todos sus tentáculos. Los verdaderos vándalos en este país y sus voceros amaestrados. Curiosamente, los delegados del cacifismo acostumbran a secuestrar los más nobles ideales –como civismo, libertad, responsabilidad, o democracia- para llevar a cabo los más perversos planes. Uno de ellos, República Gt., tiene por tarea central reproducir mitos binaristas cargados de agenda, y carentes de matiz, sentido crítico y valor práctico, a través de sus jóvenes portavoces dogmatizados (ideólogos wannabe).

La semana pasada, con desmesurada pomposidad, uno de ellos (Juan Diego Godoy) exclamaba: “No olvidemos: 10 de noviembre del 2016, el día en que un grupo de incivilizados invadió, destrozó y arruinó el paseo de la sexta avenida. ¡Cavernícolas!”.

Otro de los soldados favoritos del cacifismo, y uno de los comentaristas menos coherentes del país, Giovanni Fratti colocaba en su cuenta de Twitter: “todo el fiazco (sic) en la sexta suena a manipulacion (sic) mediatica (sic) para lograr pasar las reformas constitucionales que son un desastre para guatemala (sic).”

Pero el que más me sorprendió fue José Urrutia (sí, el mismo que fue candidato a alcalde de Fraijanes por el Partido Republicano Institucional). Antes de acusar a “columnistas afines” a Movimiento Semilla (con aromas de calumnia) de ocultar una agenda premeditada en contra del virrey Arzú (quien, por favor José, no necesita enemigos para quedar en evidencia) nos regaló estas joyas: “esos vándalos energúmenos” que “en gran confabulación contra Arzú” pretenden que “se aprueben las reformas socialistas (sic) a la Constitución”. Por favor, seamos más serios.

Está claro que los guatemaltecos conscientes, los que creemos más en el ideal de Quauhtlemallan que en la Guatemala criolla de hoy, tenemos mucho trabajo por hacer desde las bases –desde la Quauhtlemallan profunda- aunque nos toque nadar siempre contracorriente. Al final del día, tal como nos recuerda Haroldo Sánchez, los contrahegemónicos nos tenemos que confrontar todos los días con la pregunta “¿dónde está entonces la izquierda? Esa que debería de defender a las grandes mayorías?” Pregunta válida que aun espera respuesta precisa.

Para mientras, me solidarizo con los vendedores ambulantes de la Sexta Avenida. No porque celebro la violencia, sino porque entiendo sus luchas. Como ellas y ellos mismos dicen: “sólo intentamos sobrevivir”, a pesar de los vándalos caciferianos que saquean cultura, historia, y oportunidad.

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La Responsabilidad del Privilegio

Yo crecí leyendo mucho y observando más. Hasta tuve la dicha de disfrutar de los comics del hombre araña y compañía. Su autor -el conocido Stan Lee- escribió de entrada, en su primer tomo, intentando darle forma al propósito de su vástago de ficción, “con gran poder, debe también ir gran responsabilidad.”

Cuánta razón. Ahora que rebasé la frontera de los 30, he olvidado muchas cosas de ese mundo de mentiras, pero nunca olvidé esa gran verdad.

Esta semana me disponía a diseccionar el antidiscurso de quien yo no elegí, ni elegiría nunca como presidente de nada, cuando me topé con dos noticias consecutivas de Quique Godoy yúnior.  Les cuento: resulta que Quique papá, en un intento por captar la energía social revuelta, ni había terminado de predicar que <<esto apenas empezaba>> en gran manifestación ‘ciudadana’, cuando ya estaba sentado en el gabinete del desgobierno actual, con planes de contratar a su hijo para una secretaría del Congreso, y echarle así un empujoncito a su carrera política. Como secretario, dicho sea de paso, de su suegra.

El pronto activismo informado de algunos, a través de las redes sociales, frustró el intento de gol (valga la figura, ya verán por qué).

Bueno, pues pasamos página. O quisimos, pero apenas dos días después, el mismo yúnior, totalmente desconectado de la realidad y de su propia coyuntura, celebró infelizmente los desaciertos del actual gobierno, comparándolos con goles concedidos como ventaja al “equipo contrario”, intentando así investir de legitimidad, fuerza y capacidad –casi divina, a su presidente y al gobierno que dirige. Es decir, nos otorga una santurrona prebenda a quienes nos oponemos y resistimos a las fechorías de Jimmy Morales y Co., en forma de fraudes y corrupciones. Su analogía le sirvió, con muy poco tino, para jactarse que no importa cuántas cantadas se hayan cometido ya, porque “[esto] apenas empieza”.

Kike Jr. Diciendo Muladas
¿Cómo así, Quique? Debés explicaciones…

En Guatemala, se estima, que el 60% de personas viven en condiciones de pobreza. Casi el 30% en pobreza extrema. La pobreza económica es paralizante, porque siempre implica otras formas de pobreza. Como la falta de acceso a oportunidades de educación y de trabajo dignificado. Acarrea, también, la pena de inamovilidad social como consecuencia de su exclusión de los grupos dominantes, que es -al fin y al cabo, donde se toman las decisiones que afectan a todos. Esto los coloca en un estado de vulnerabilidad permanente.

Y ya hemos visto lo que puede pasarle a quienes viven desprotegidos. Se les decretan salarios mínimos insuficientes para satisfacer sus necesidades mas elementales, mientras se les explota a placer para ganancia de otros. Se les margina sistemáticamente de todo núcleo con incidencia, porque no hay quién abogue por ellos, valga la redundancia. Muchas veces los colapsos de los sistemas de salud, significan los suyos propios. ¿¡Y si ya ‘de por sí’ estaban mal alimentados!?

Si son mujeres, son además fácil blanco de abuso sexual. Y si son indígenas, peor. No hay que invocar historias lejanas para verlo. Mientras escribo se está desarrollando el Juicio Sapur Zarco, por el abominable secuestro de 15 mujeres Q’eqchi’ para ser esclavizadas como comodidades sexuales por miembros del ejercito de Guatemala, por seis años desde 1982, y después de haber “desaparecido” a sus familias, en el históricamente afectadísimo Polochic. Mientras tanto, y para más inri, a los niños más vulnerables los esclavizan y también los abusan sexualmente, con frecuencia.

Pero ojo, que todo lo anterior no quiere decir que “el resto”, es decir un 40% de guatemaltecos, vivan en riqueza y abundancia. Casi todos éstos constituyen una desfalleciente clase media-media. Quienes viven para sobrevivir, y un poco más. No demasiado más.

Gente como Quique yúnior son minorías privilegiadas. Y es que el privilegio no es un fin, sino un medio. Nacer y desarrollarte con privilegios es una forma de empoderamiento por default para interrumpir el statu quo, para ayudar a tu pueblo a trascender y evolucionar, para romper paradigmas. Es, en definitiva, una herramienta idónea para hacer el bien. Esta se puede aprovechar o desperdiciar, pero nunca permanece neutral.

Mientras los privilegiados se mantengan serviles al establecimiento, preservando jerarquías patronales, banalizando la maldad* disfrazada de institucionalidad, y adjetivando los procesos perversos como ‘democráticos’, las opciones de cambio social profundo son mucho menores.

La irresponsabilidad de despilfarrar tu privilegio, o peor aún, de utilizarlo para perpetuar estados hegemónicos de opresión sistematizada, es inexcusable. Indefendible. Imperdonable. Cuesta pensar en algo más nocivo para el bien común que la racionalización de estructuras de concentración de poder en pocas manos.

Quienes gozamos de posiciones ventajosas, porque fuimos al colegio y a la universidad, porque crecimos bien alimentados, porque podemos recurrir a las cortesías que ofrece un capital social amplio y vigoroso, somos la superminoría de Guatemala, y como tal, debemos usar los poderes que nuestro privilegio nos otorga, con máxima responsabilidad, por el bien de los demás y de nosotros mismos. Nos es reclamada, pues, una gran labor de justicia social y cognitiva desde el foro que nos haya tocado administrar.

Yo, como su servidor, cuando fui capaz de dimensionar mi propio privilegio equitativamente, fui capaz de dimensionar mi responsabilidad asimismo, porque sí, “con gran poder, viene gran responsabilidad”. Hoy me considero un hombre feminista porque vivo en un mundo de chauvinismo patriarcal, tanto como soy un ‘izquierdista’ de la Marro, un voluntario proveniente de familia empresarial, un defensor de los derechos de los Pueblos originarios -‘ladino’, un vegetariano con colmillos, un homo sapiens protector de los animales, un no-musulmán que usa hijab, y un pro-LGBT con novia.

Es importante ser conscientes de nuestra responsabilidad histórica como agentes de cambio constructivo. Particularmente en el contexto de una resistencia legitimada por lo que apunta a ser el gobierno más corrupto de la historia de Guatemala, desbancando a los naranjas (sí señores, tal cual), y perdiendo todo crédito moral en tiempo récord. Impensado hasta por sus detractores. #DesgasteRécord

El primer paso para ello es reconocer que la posición privilegiada nos es dada por fortuna. Es un ‘presente’, es azaroso. En otras palabras, no hay ningún mérito en ser su depositario, y sólo al usarla honrosa y responsablemente nos hacemos dignos de ella. (*)

Porque cuando la hegemonía me obliga, yo sí tomo partido claro, aunque el destino me haya colocado, multidimensionalmente, del lado privilegiado.

Sobre todo por eso.

—————————–
*Concepto acuñado por Hannah Arendt, se les recomienda darle un vistazo.

(*) Sobre todo si nacemos hombres, no-indígenas, cristianos, adinerados, con “conectes”, etc.

Primero dentro, después fuera.
#HistoriasEscondidas

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Cuando las Redes se tornan Antisociales

La larga etapa transicional que ahora conocemos como la Revolución Científica expandió la cosmovisión global hacia lugares antes impensados, o al menos, nunca articulados. Durante los siguientes siglos se cocinaron, lentamente, grandes revoluciones de carácter político e industrial en cuyo centro aún hoy vivimos. En el contexto de la biografía humana considerada en su totalidad, estos eventos -complejos y compuestos- transformaron nuestro estado de ser. Hoy es lo que es, en su virtud.

Los tiempos que corren -innegablemente gran nueva era de transición, sirven de plataforma para el surgimiento de revoluciones rápidas, posiblemente igual de complejas a las que anclan su génesis en antaño, pero que se perciben como menos desarrolladas y profundas. Como antecedente más inmediato vemos que la Revolución Digital sirvió a la historia como cimiento para lanzarnos, desde mediados del Siglo XX, a la era supermoderna. Sus vástagos en esteroides son la era de la información y de la comunicación. Estaciones que nos atañen y le dan forma y contenido a mucho del presente global.

¿Qué nos espera mañana? Solo podemos especular, pero se intuyen cambios, casi transmutaciones, que redefinirán lo que significa ser humano, y que seguramente reformularán nuestros sentidos de identidad y de consciencia. Pero mientras tanto, nos toca a nosotros vivir este ciclo-puente entre un ayer pausado y sobrio, y un mañana híper-ambicioso que querrá sin dudas superar todos los límites hasta ahora establecidos por el sentido común. Depende de nosotros, de si nuestro hoy es responsable o no, que el mañana sea una especie de utopía o distopía.

Así las cosas, pues, sin tiempo de adecuado sazonamiento ni cocción, digerimos ya la revolución más accesible y evidente: la revolución de las redes sociales (la hija de la información y la comunicación, y la nieta de la digitalización de todo). Y es que me salió casi sin querer hacer un paralelismo entre las revoluciones modernas, y la comida rápida. Se parecen un poco, ¿no? Se preparan casi sin necesidad de aviso previo, se viven a medias y se desechan en pos de la gran nueva revolución, y casi siempre, no se saborean del todo.

Entre otras cosas, la masificación de las redes sociales ha habilitado al ciudadano promedio a ser una vez más partícipe activo en la esfera de lo común, en una nueva forma de democracia directa, en la que todos somos políticos, politólogos, o expertos –entre comillas- en el examen de la cosa pública. Sin embargo, y aunque yo comparto íntegramente esa noción tan romántica -que todos somos seres políticos, también me parece que la Res Pūblica es sagrada. Aunque es cosa común, no es cosa vulgar. Y aunque es ubicua, no debe ser entendida como trivial.

Las asuntos de la cosa común requieren de amor, interés, y sobre todo, aptitud.

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Mi identidad virtual es mi foro, y mi foro es poder.

El “Debate” Público Nacional: de moda en moda

Todo este pensamiento me surgió al ver y leer sobre el tema de moda en Guatemala en ese momento (porque así son los congresos sociales hoy, una mezcla de unos que saben, y de otros muchos que se apuntan a la moda sin saber tanto). Y era el tema de moda, que ya no lo sería en unas horas, el del salario mínimo diferenciado. De golpe, me recordé por qué pienso que somos muy fáciles para externar opinión (sí, me refiero a los muchos que no saben tanto pero ya se apuntaron al debate), pero muy “vagos” (en honor a Maldonado) para preparar nuestro cuento, nuestra versión de la realidad. Saltamos a conclusiones antes de leer el manuscrito, y condenamos antes de escuchar razón. Y, porque todos somos expertos, vale, pero, ¿será que vale?

En cierta forma, la sociedad cívica en la era de las redes sociales es menos cívica y más espontánea, o improvisada, pues, un poco a lo que toque, patrocinada por las facilidades que nos ofrecen esos social networks. Pero, que algo sea mas fácil, no necesariamente implica que sea mejor. A veces por abarcar más, en realidad hacemos menos. Sacrificamos pausa, profundidad y coherencia. Y creo que muchos (o sea, los dos que leyeron esto) estarán de acuerdo conmigo en que algunas cosas requieren un coqueteo especial, un poco de calma y dedicación. También que hay búsquedas que deben ser búsquedas lentas, aquellas que incluso exigen una dosis de frustración… frustración por todo lo que nos falta leer, aprender, saber; que queremos pero no sabemos si podremos. Y estas casi nunca salen bien, encima de todo, sin la debida pasión instintiva para comprobar ese algo que importa, con nuestros propios ojos y para filtrarlo a través de nuestras propias vivencias.

Un #hashtag pegón o una frase bonita -en sí mismos, digo- no construyen oportunidad, cambio o legado. Son útiles, pero no sé si son convenientes si no los acompañamos con algo más hondo. Como activistas y ciudadanos-creadores en las redes sociales, es nuestro deber absorber y maximizar el potencial de las revoluciones que están sobre nosotros, y utilizar la libertad que ellas otorgan con máxima responsabilidad.

Porque la era de la información lo es también de la desinformación. Ese es el riesgo que conlleva “lo fácil” y un peligro permanente, que demanda de nosotros, ciudadanos-políticos, involucrados y comprometidos, procurar que nuestras buenas intensiones sean igualadas por nuestra buena preparación. Y en una era de información rápidamente disponible, esto no es tan difícil como antes. Es viable, pues.

En definitiva, de lo que no nos quedan dudas es que el abundante presente trae consigo semillas, de muchas y novísimas “revoluciones”, revoluciones que no terminamos de entender, pero de las cuales todos somos parte de esta o aquella forma, y en las cuales las comunicaciones a través de las redes sociales son centrales. Pues, que estos fenómenos sociales complejos que nos rodean todo el tiempo nos encuentren aptos para identificar lo que de ellos es relevante, interpretarlo, y bien usarlo para desentrañar el sentido de nuestro mundo y de nosotros mismos.

Pero sin olvidar la “trampa”, como diría el sociólogo Zygmunt Bauman. Siempre muy atentos.

Yo antes que nadie, lo haré un mantra que me prometo invocar todos los días. Es un bonito reto, que no es más que otra forma de decir una oportunidad.

Primero dentro, después fuera. Hasta prontísimo.
#Historias Escondidas

¿cómo ejercer el riquísimo poder de ciudadanía que nos otorgan las redes sociales, responsablemente?
¿cómo ejercer el riquísimo poder de ciudadanía que nos otorgan las redes sociales, responsablemente?

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Quien Escribe

Desempolvando Algunas Historias Escondidas

Hola. Esta es mi primer entrada al blog ‘Historias Escondidas’. Una especie de pre-artículo. La verdad es que no se mucho de como se hacen estas cosas, pero lo hago desde lo profundo. Estoy tan confiado que aprenderé en el camino, como estoy convencido que lo importante es ‘entrarle’, como decimos en buen chapín.

Entonces, ¿para qué un blog? ¿cuál debe ser su contenido? No encuentro justificación para hablar de mis aventuras, esas son mías. Historias Escondidas servirá para compartir ideas que aparecen en mi cabeza, de la forma mas accesible posible, que nos permita rescatar su valor práctico. Ideas que, al final de cuentas, no son mías. El nombre del blog es producto de una sociedad con un amigo muy cercano que vive en otros lares. Sugiere contracultura. Apunta a mi deber de decir lo que la mayoría no quiere, y me obliga -en definitiva- a desentrañar el sentido de eso que importa.

Así las cosas, decido empezar el blog presentándome un poco, después podremos explorar una variedad de temas relevantes. Mi forma de escribir es romántica pero campechana (como si estuviese hablando cara a cara), aprovecho algunos conceptos producto de mi exposición a la academia (¡perdón!), y me gustan los párrafos y las oraciones cortas. Me gusta también el espanglish (sí, lleva e porque es para los hispanohablantes), a veces me invento palabras que no están en el diccionario y, la verdad, no me gustan las reglas.  Es una prosa emancipada. Digamos, si me lo permiten, que lo mío es de estilo sui generis.

En fin, espero poder transmitir algo. Aunque sea un pequeño algo.

Mas en detalle, tengo acumulados 33 veranazos. Nacido en Guatemala, pero ciudadano global. En algún momento, que parece otra vida, fui abogado. En otro empresario. Y en otro mas lejano, aspirante a deportista profesional. Nunca se me dio este último, ni de cerca. Soy muy tieso. Y los otros solo ayudaron a perpetuar lo caduco. Descubrí que lo mío es el dominio de lo intangible. Y es que aunque rehuso tener ideología –a favor del derecho a la ambigüedad moral- soy un idealista necio. Perdón, Necio, con mayúscula. Los esquemas tradicionales, eso sí, me colocan por la izquierda de espectro político, hay que decirlo. Vegetariano. Soltero. Locuaz. Inconforme… enamorado. Y feliz. Muy feliz. ¿Dije que era necio?

Y como también me gusta pensar que soy un “activista” de algo, siempre estoy metido en todo tipo de cosas que, según este servidor, ayudan a nuestro mundo a ser un hogar mas apto para los mas chicos. Mi última gran aventura se llamó “Revolución Inteligente.” Su lanzamiento coincidió con unos meses de agitación cívica (que no “crisis política” porque esa es perenne en mi país) y fue presentada con sobre-entusiasmo y de forma prematura (me pasa a veces) como una especie de puente entre “las corrientes mas derechistas e izquierdistas” basado en “el poder de las ideas bien fundamentadas, el conocimiento bien canalizado y el pensamiento crítico”. Hasta escribí un rap. Iba: “Revolución inteligente, movimiento consciente, una fuerza irresistible que unifica a las gentes… “ ya me aburrí, la cosa es que escribí un rap.

Con este blog quisiera poder rescatar lo rescatable de ese esfuerzo fallido y ayudar a construir, sobre la energía social-creativa prevaleciente en Guatemala [y el mundo], un cuerpo pensante, fabricador de oportunidad, eminentemente secular y horizontal, que actúe como guardián de la libertad de consciencia y se posicione abiertamente como enemigo de la injusticia social. Tomando prestado el concepto de Robert Putnam, le podríamos llamar a este cuerpo, Sociedad Cívica. En la versión del autor, fundamentada a la vez sobre sus teorías de “capital social”, estaría basada, a grandes rasgos, en cuatro activos de toda comunidad con signos de entereza (parafraseo): compromiso solidario, relaciones entre iguales, confianza mutua, y plataformas de cooperación. Coincido. O casi, pues. ¿Implicaciones? Muchas, y variopintas. Despliego esta primera propuesta sobre la mesa redonda del dialogo pluri-social. Desarrollemos juntos.

Que todo este esfuerzo sirva, entonces, de estímulo para el surgimiento y la consolidación de una sociedad cívica incidente y vigilante. Conformada por mujeres y hombres pensantes, críticos y sobre todo, profundamente libres.

Primero dentro, después fuera. Hasta prontísimo.
#HistoriasEscondidas

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