La Responsabilidad del Privilegio

Yo crecí leyendo mucho y observando más. Hasta tuve la dicha de disfrutar de los comics del hombre araña y compañía. Su autor -el conocido Stan Lee- escribió de entrada, en su primer tomo, intentando darle forma al propósito de su vástago de ficción, “con gran poder, debe también ir gran responsabilidad.”

Cuánta razón. Ahora que rebasé la frontera de los 30, he olvidado muchas cosas de ese mundo de mentiras, pero nunca olvidé esa gran verdad.

Esta semana me disponía a diseccionar el antidiscurso de quien yo no elegí, ni elegiría nunca como presidente de nada, cuando me topé con dos noticias consecutivas de Quique Godoy yúnior.  Les cuento: resulta que Quique papá, en un intento por captar la energía social revuelta, ni había terminado de predicar que <<esto apenas empezaba>> en gran manifestación ‘ciudadana’, cuando ya estaba sentado en el gabinete del desgobierno actual, con planes de contratar a su hijo para una secretaría del Congreso, y echarle así un empujoncito a su carrera política. Como secretario, dicho sea de paso, de su suegra.

El pronto activismo informado de algunos, a través de las redes sociales, frustró el intento de gol (valga la figura, ya verán por qué).

Bueno, pues pasamos página. O quisimos, pero apenas dos días después, el mismo yúnior, totalmente desconectado de la realidad y de su propia coyuntura, celebró infelizmente los desaciertos del actual gobierno, comparándolos con goles concedidos como ventaja al “equipo contrario”, intentando así investir de legitimidad, fuerza y capacidad –casi divina, a su presidente y al gobierno que dirige. Es decir, nos otorga una santurrona prebenda a quienes nos oponemos y resistimos a las fechorías de Jimmy Morales y Co., en forma de fraudes y corrupciones. Su analogía le sirvió, con muy poco tino, para jactarse que no importa cuántas cantadas se hayan cometido ya, porque “[esto] apenas empieza”.

Kike Jr. Diciendo Muladas
¿Cómo así, Quique? Debés explicaciones…

En Guatemala, se estima, que el 60% de personas viven en condiciones de pobreza. Casi el 30% en pobreza extrema. La pobreza económica es paralizante, porque siempre implica otras formas de pobreza. Como la falta de acceso a oportunidades de educación y de trabajo dignificado. Acarrea, también, la pena de inamovilidad social como consecuencia de su exclusión de los grupos dominantes, que es -al fin y al cabo, donde se toman las decisiones que afectan a todos. Esto los coloca en un estado de vulnerabilidad permanente.

Y ya hemos visto lo que puede pasarle a quienes viven desprotegidos. Se les decretan salarios mínimos insuficientes para satisfacer sus necesidades mas elementales, mientras se les explota a placer para ganancia de otros. Se les margina sistemáticamente de todo núcleo con incidencia, porque no hay quién abogue por ellos, valga la redundancia. Muchas veces los colapsos de los sistemas de salud, significan los suyos propios. ¿¡Y si ya ‘de por sí’ estaban mal alimentados!?

Si son mujeres, son además fácil blanco de abuso sexual. Y si son indígenas, peor. No hay que invocar historias lejanas para verlo. Mientras escribo se está desarrollando el Juicio Sapur Zarco, por el abominable secuestro de 15 mujeres Q’eqchi’ para ser esclavizadas como comodidades sexuales por miembros del ejercito de Guatemala, por seis años desde 1982, y después de haber “desaparecido” a sus familias, en el históricamente afectadísimo Polochic. Mientras tanto, y para más inri, a los niños más vulnerables los esclavizan y también los abusan sexualmente, con frecuencia.

Pero ojo, que todo lo anterior no quiere decir que “el resto”, es decir un 40% de guatemaltecos, vivan en riqueza y abundancia. Casi todos éstos constituyen una desfalleciente clase media-media. Quienes viven para sobrevivir, y un poco más. No demasiado más.

Gente como Quique yúnior son minorías privilegiadas. Y es que el privilegio no es un fin, sino un medio. Nacer y desarrollarte con privilegios es una forma de empoderamiento por default para interrumpir el statu quo, para ayudar a tu pueblo a trascender y evolucionar, para romper paradigmas. Es, en definitiva, una herramienta idónea para hacer el bien. Esta se puede aprovechar o desperdiciar, pero nunca permanece neutral.

Mientras los privilegiados se mantengan serviles al establecimiento, preservando jerarquías patronales, banalizando la maldad* disfrazada de institucionalidad, y adjetivando los procesos perversos como ‘democráticos’, las opciones de cambio social profundo son mucho menores.

La irresponsabilidad de despilfarrar tu privilegio, o peor aún, de utilizarlo para perpetuar estados hegemónicos de opresión sistematizada, es inexcusable. Indefendible. Imperdonable. Cuesta pensar en algo más nocivo para el bien común que la racionalización de estructuras de concentración de poder en pocas manos.

Quienes gozamos de posiciones ventajosas, porque fuimos al colegio y a la universidad, porque crecimos bien alimentados, porque podemos recurrir a las cortesías que ofrece un capital social amplio y vigoroso, somos la superminoría de Guatemala, y como tal, debemos usar los poderes que nuestro privilegio nos otorga, con máxima responsabilidad, por el bien de los demás y de nosotros mismos. Nos es reclamada, pues, una gran labor de justicia social y cognitiva desde el foro que nos haya tocado administrar.

Yo, como su servidor, cuando fui capaz de dimensionar mi propio privilegio equitativamente, fui capaz de dimensionar mi responsabilidad asimismo, porque sí, “con gran poder, viene gran responsabilidad”. Hoy me considero un hombre feminista porque vivo en un mundo de chauvinismo patriarcal, tanto como soy un ‘izquierdista’ de la Marro, un voluntario proveniente de familia empresarial, un defensor de los derechos de los Pueblos originarios -‘ladino’, un vegetariano con colmillos, un homo sapiens protector de los animales, un no-musulmán que usa hijab, y un pro-LGBT con novia.

Es importante ser conscientes de nuestra responsabilidad histórica como agentes de cambio constructivo. Particularmente en el contexto de una resistencia legitimada por lo que apunta a ser el gobierno más corrupto de la historia de Guatemala, desbancando a los naranjas (sí señores, tal cual), y perdiendo todo crédito moral en tiempo récord. Impensado hasta por sus detractores. #DesgasteRécord

El primer paso para ello es reconocer que la posición privilegiada nos es dada por fortuna. Es un ‘presente’, es azaroso. En otras palabras, no hay ningún mérito en ser su depositario, y sólo al usarla honrosa y responsablemente nos hacemos dignos de ella. (*)

Porque cuando la hegemonía me obliga, yo sí tomo partido claro, aunque el destino me haya colocado, multidimensionalmente, del lado privilegiado.

Sobre todo por eso.

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*Concepto acuñado por Hannah Arendt, se les recomienda darle un vistazo.

(*) Sobre todo si nacemos hombres, no-indígenas, cristianos, adinerados, con “conectes”, etc.

Primero dentro, después fuera.
#HistoriasEscondidas

Bobby Recinos

Prefiero “habilitador” que revolucionario. Mi vida es causa y mi causa es amor. Me ha ido fenomenalmente bien. Tengo dos pulmones felices, una mente libre, la capacidad de agradecer, y acceso a infinita belleza. ¿Qué mas se podría pedir?