Vandalismo Caciferiano

Columna no publicada en Siglo 21 el domingo 20 de Noviembre de 2016, en lo que fuera mi espacio “Contrahegemónik”.

¿Sabía usted? Que el término “vándalo” viene de las tribus germánicas que invadieron Roma hace unos 1,500 años. O sea que, si nos detenemos a pensarlo, es más vándalo el virrey Álvaro Arzú, con su corazón distante, su tez foránea, y su saqueo-como-estilo-de-vida, que los locales que trabajan con las migas que caen de la mesa del virrey.

Cuando un reducidísimo grupo de ricos, privilegiados y poderosos se sientan en una falsa mesa redonda para determinar el devenir de los que nacen sin suerte -condenados a no tener oportunidad y a ser excluidos del sistema político- estamos no ante una democracia debilitada, sino ante un cacifismo hegemónico en permanente proceso de reconsolidación. ¡Eso sí! Cuando hay batallas campales que librar, son los pobres quienes luchan contra los pobres para indemnizar los caprichos de los de arriba. ¡Ve, qué de a… ! (La imagen aquella de la mujer defendiendo su derecho a sobrevivir frente a la policía municipal, viene a la mente).

El estado social, querida lectora, sigue cooptado. No en realidad por los títeres de turno, sino por el estado neoliberal caciferiano fundado en 1985, con todos sus tentáculos. Los verdaderos vándalos en este país y sus voceros amaestrados. Curiosamente, los delegados del cacifismo acostumbran a secuestrar los más nobles ideales –como civismo, libertad, responsabilidad, o democracia- para llevar a cabo los más perversos planes. Uno de ellos, República Gt., tiene por tarea central reproducir mitos binaristas cargados de agenda, y carentes de matiz, sentido crítico y valor práctico, a través de sus jóvenes portavoces dogmatizados (ideólogos wannabe).

La semana pasada, con desmesurada pomposidad, uno de ellos (Juan Diego Godoy) exclamaba: “No olvidemos: 10 de noviembre del 2016, el día en que un grupo de incivilizados invadió, destrozó y arruinó el paseo de la sexta avenida. ¡Cavernícolas!”.

Otro de los soldados favoritos del cacifismo, y uno de los comentaristas menos coherentes del país, Giovanni Fratti colocaba en su cuenta de Twitter: “todo el fiazco (sic) en la sexta suena a manipulacion (sic) mediatica (sic) para lograr pasar las reformas constitucionales que son un desastre para guatemala (sic).”

Pero el que más me sorprendió fue José Urrutia (sí, el mismo que fue candidato a alcalde de Fraijanes por el Partido Republicano Institucional). Antes de acusar a “columnistas afines” a Movimiento Semilla (con aromas de calumnia) de ocultar una agenda premeditada en contra del virrey Arzú (quien, por favor José, no necesita enemigos para quedar en evidencia) nos regaló estas joyas: “esos vándalos energúmenos” que “en gran confabulación contra Arzú” pretenden que “se aprueben las reformas socialistas (sic) a la Constitución”. Por favor, seamos más serios.

Está claro que los guatemaltecos conscientes, los que creemos más en el ideal de Quauhtlemallan que en la Guatemala criolla de hoy, tenemos mucho trabajo por hacer desde las bases –desde la Quauhtlemallan profunda- aunque nos toque nadar siempre contracorriente. Al final del día, tal como nos recuerda Haroldo Sánchez, los contrahegemónicos nos tenemos que confrontar todos los días con la pregunta “¿dónde está entonces la izquierda? Esa que debería de defender a las grandes mayorías?” Pregunta válida que aun espera respuesta precisa.

Para mientras, me solidarizo con los vendedores ambulantes de la Sexta Avenida. No porque celebro la violencia, sino porque entiendo sus luchas. Como ellas y ellos mismos dicen: “sólo intentamos sobrevivir”, a pesar de los vándalos caciferianos que saquean cultura, historia, y oportunidad.

Bobby Recinos

Prefiero “habilitador” que revolucionario. Mi vida es causa y mi causa es amor. Me ha ido fenomenalmente bien. Tengo dos pulmones felices, una mente libre, la capacidad de agradecer, y acceso a infinita belleza. ¿Qué mas se podría pedir?